The debt may be demanded in two ways. First, explicitly, as when they ask one another by words; secondly, implicitly, when namely the husband knows by certain signs that the wife would wish him to pay the debt, but is silent through shame. And so even though she does not ask for the debt explicitly in words, the husband is bound to pay it, whenever his wife shows signs of wishing him to do so.
– Santo Tomás de Aquino, sobre el débito carnal… (via samnbk)
… y acá el que no se salvó fue Sicilia ;-) (Tomada con instagram)
(via robonmyknob)
[La lucha por el voto] palpita en las mujeres y en nosotros, no de dos o tres días hace, sino de años y años. ¿Por qué […]? ¿Quién que llega a la casa no encuentra, el momento de política, a la mujer preparada para discutir sobre el tema? Muchas veces he dicho aquí que la política es pegajosa; argüendera; chismosa, entrometida. Pero, claro, tomándolo así es superficial… De otro modo la política es la ciencia de gobernar bien a un país. Luego con todas esas características, cuando estamos en política ¿en qué casa no se habla de política? Y cuando se habla de política la única verdad que prevalece ahí, parece mentira, es la de la esposa, es la de la hija o es la de la hermana. Ahí es donde labramos y confirmamos todo nuestro criterio ciudadano, nuestro criterio cívico. No hay que temer lo que se dice: que la mujer está perdida. Mentira, no está perdida: está en su puesto, está jugando su propio destino. ¿Por qué? Porque la mujer, en el campo, en el taller, en el laboratorio, en el banco, en la Universidad, está viviendo y labrando su propio destino. En el hogar, reducto de su gran pureza, o sea la virtud del espíritu, cultiva su convicción de mujer, es decir, sueña en una Patria mejor.
– Senador Lauro Caloca, al discutir la iniciativa para reformar el artículo 34 constitucional en 1953 (via samnbk)
Gabriel Grün Yantorno (1978 - living) Buenos Aires - Argentina 2006
(via manappreciation)
(Source: theboatlullabies)



